Estaba mirando a mis amigas pero
no
las
veía.
No eran sus caras ni sus cuerpos,
no eran sus vidas.
Estaba buscando inspiración
y me sentí cansada. Cansada
de levantar telones
y confeccionar máscaras.
Voy a sentarme en este circo
unos minutos
para pensar y recordar siempre
que formar parte de este acto
no forma parte de mi debut.
martes, 10 de julio de 2018
Caricias
Tengo caricias labradas en el sistema nervioso; caricias populares de cuyos creadores se diluyó toda autoría.
Si cierro los ojos y me siento sola
las caricias recordadas duelen a un nivel más allá de lo epidérmico, duelen dulce y huelen a intimidad y a abrazo.
Después las meto en su cajita dorada y añil, al lado de la amígdala, y me distraigo con el primer lepidóptero que pasa.
martes, 3 de julio de 2018
Amigo
El mundo da miedo, amigo.
Pero ven, sal de debajo de la cama.
No tienes que blandir el arma
ni gritar tan fuerte para demostrar
que eres poderoso.
No quiero atacarte.
Vengo, sin embargo, a invitarte
a respirar tranquilo y observar
toda esa gente que se encuentra
sonriendo a las personas,
tendiendo la mano a otras,
compartiendo la comida y
trabajando para que
todo ser viviente tenga,
al menos, una oportunidad.
lunes, 25 de junio de 2018
Hacer para ser
¿Has ido al gimnasio?
Y, en un segundo, la culpa
y el complejo.
El tengo que hacerlo y el
por qué no lo he hecho.
Y la escusa: la calle
estaba llena de gente;
gente con ojos.
Hay demasiada luz y
todo el mundo puede verme
pero nadie sabe quién soy.
Gente con bocas
desconectadas del corazón
cuyo Pantone de palabras
desentona con mi mundo.
¿Vienes a tomar cerveza?
Y ojalá me invitaran
a beber palabras, a
comer ideas, a comprar
la coreografía que los
pétalos de azahar
realizan cada madrugada
y cada amanecer;
la cual siempre está en oferta
para aquellos que vivimos
al borde del Síndrome de Stendhal.
Si pudiera poseer algo
elegiría la ausencia de
la necesidad de hacer
para ser.
E intento,
yo juro que intento
empujarme a hacer cosas
que todo el mundo hace
y que yo, siendo del mundo,
se supone que debo hacer.
Pero teniendo un solo cuerpo
resulta raro empujarse y
acabo con los dedos de los pies
empotrados en la frente
como un torpe erizo
que resbala cuesta abajo
en forma de bola y sin armas
para luchar contra la gravedad.
lunes, 18 de junio de 2018
Maestra de nadie
"Que no eres maestra de nadie,
que tú has venido a dar paz
y lo demás te es invisible.
Nadie te puede dañar."
No quiero evitar caricias aunque
sus pieles parezcan de lija.
Con ellas me pulen el alma
y tengo la espalda tan suave
que se escurren los miedos
y caen como gotas al suelo.
Parece increíble que encuentres fuentes
para nutrirte en estos desiertos, pero
siempre encuentras y cada situación te da más.
Tengo el pecho encendido, ya te lo he dicho.
Luego un muchacho no distingue mi estela
de entre otras ellas. Hay que ser un stargazer.
Hay que ser muy fuerte para
hospedar gente rota
en el hueco de la clavícula.
A veces te nutren, a veces te explotan,
a veces te matan, a veces te mienten
a la cara. Y tú que lo sabes, te callas:
-Que no eres maestra de nadie,
que tú has venido a dar paz
y lo demás te es invisible.
Nadie te puede dañar.
Para estar entretenida
La he cagado, dicen, por no sufrir en silencio,
Por esta maldita boca,
Por la maldita cabeza que me imaginaba contigo aunque quieras a otra.
A otro ser que no existe, una realidad paralela, una idea ideal, una forma,
una princesa que en mí no encuentras.
El miedo ha podido conmigo y se ha anticipado al desastre
Y no conozco astro que me muestre el camino pa seguir adelante con esto.
O quizás ha sido el tedio de conocer esta historia a través de spoilers que me ha ido haciendo la vida.
¿soy hoy el cazador cazado, es esta la prueba del karma, o quizás otro drama que invento para estar entretenida?
Pero a veces me duele por dentro y me urgo la herida,
Me pregunto si de verdad te importó o si era solo un pasatiempo.
Si sólo existe hoy dime qué cojones hacemos sacrificando el momento por asegurar un futuro calmo el cual, sabemos, no existe.
-Era sólo un juego y me aposté la vida.
+(Ya será pa menos)
Al menos el susto me sirve pa soltar estas letras suicidas
que mueren al borde de un folio,
Que muerden el canto una mesa,
Que tiran puñetazos al viento
Y patadas a diestra y siniestra.
Si puedo sacarme los ojos podré verte a menudo,
Si puedo hacer barbacoa de sueños tomamos de postre mi corazón crudo,
Sabroso y con jugo.
Gracias por estos dolores que empujan la sangre caliente
que se transforma en versos que luego podrá leer la gente
Y nadie entenderá.
lunes, 26 de marzo de 2018
La inundación
Pero ayer tuve problemas técnicos; una grieta en mi aljibe dejó en evidencia mis dotes como ingeniera. Una brecha que traté de tapar con mis manos de manera inútil y ridícula, perdiendo agua, perdiendo tiempo e incluso, si me pongo dramática, perdiendo entre los dedos la dignidad. Y es que mis sentimientos son como el agua; tan fértiles y transparentes, como escurridizos e insurrectos: Me son casi imposibles de contener.
Sospecho que esta avería es en parte culpa tuya, que has picado la piedra de mis muros con tus manos y con tu lengua mientras dormía y ahora que mis aguas se desbordan te haces el sorprendido. Y te has ido sin decirme qué hacemos con este campo encharcado, con esta inundación pequeñita, para que no se convierta en una ciénaga mal oliente de esas que atrapa los pies en sus lodos.
domingo, 25 de marzo de 2018
Una avestruz llameante
Al mismo tiempo, a veces siento que me doblo o me derrito, como si mi cuerpo no contuviera huesos, mis ojos son huevos duros que suplican que los maten para acabar con ese acto de la obra de teatro de la que involuntariamente forman parte.
Mientras tanto, mi cabeza me suplica que me calle pero escupo verborrea a una velocidad imparable machacando toda dignidad que recuperé en mis últimos silencios y tirándola por el desagüe. Luego calla mi boca, la muy puta, cuando tengo que explicarme, por más que mueva la lengua o mi cerebro lo comande se acumulan las palabras en la garganta y no salen. No puedo pedir ayuda, tampoco puedo ayudarme, la ansiedad quieta me embarga y la asquerosa mediocridad me invade.
Al poco rato me transformo en una avestruz llameante que masoca golpea suelos de cristal con el afán de esconder la cabeza, jugándose a propósito la posibilidad de degollarse.