martes, 25 de noviembre de 2014

El panorama

Ese maldito ente diminuto aún colgaba del lóbulo de mi oreja gritando con voz queda pero penetrante: ¡Está roto! ¡Más que roto! ¡No pongas tus manazas ahí o lo estropearás aun más!

Yo meneaba una mano cerca de mi cara, como espantando moscas, intentando asustarlo y que se callara, mientras con la izquierda me sujetaba la cabeza. Con los ojos como platos observé el panorama: Tenía razón, era frágil, estaba manchado de humedad y algo resquebrajado, pero conservaba toda su belleza.

Suspiré y alargué la mano derecha. En cuanto lo rocé, pude ver cómo se precipitaban al vacío infinidad de porciones, haciendo el ruido que produce pisar una hoja seca. - ¡Te lo dije! ¡Déjalo como está! ¡Ay, ay! ¡Ya la has cagado lo suficiente! - Decía el pequeño monigote mientras se balanceaba colgando de los brazos.

Pensé en hacerle cosquillas en sus ridículas axilas,
o taparle la boca con un trocito de cinta adhesiva.
Pero no hice nada
y me quedé ahí sentada,
con la misma postura, pensando
mientras observaba
el paronama.




miércoles, 29 de octubre de 2014

Yaku

Dónde vuelco mis palabras
si los corazones permanecen sordos,
las respuestas falsas,
los sentimientos vagos.
Dónde serán fértiles mis lágrimas
si no lo son en mi almohada
y  tampoco riegan pechos.
Quería elevar mi alma 
y me he perdido.
Quería conocerme 
y me he perdido.
Quería encontrarme 
y me he perdido.
Es más, 
pierdo el equilibrio constantemente,
intento mantenerme en movimiento:
Las manos libres,
los pies el línea.
Y sola continúo avanzando,
jugando a la antroponimia.




domingo, 28 de septiembre de 2014

Por ser pirata.

Los ecos de mis actos hacen mella,
he encallado donde los corazones huecos.
Olvidé que siempre vuelve ese daño
y me subí al escaño antes de tiempo.
Tuve miedo al ponerle nombre
a ese terco sueño descosido,
por eso le bordé el mío propio
usando, de otros, los hilos.