viernes, 15 de septiembre de 2023

Así te amo

 A mí me encanta amar,

se me llenan de amor

los mofletes y las manos.

Mi lenguaje amoroso es la acción:

Disfruto de escribir notitas

y de hacer regalos.

¿Qué comida te gusta más?

¿Has tenido un día malo?

Regalo tiempo de calidad,

cariñitos y cuidados.

Si eres mi amiga, mi amigo,

o mi familiar,

así te amo.

sábado, 26 de agosto de 2023

Tu alma debe ser un pájaro

Me he enamorado de tantas caras

que ni siquiera puedo contar.

Pero ninguna era la tuya.

Tu cara tiene forma

de noche estrellada,

de rosa roja fresca,

de pasta recién hecha

y de aroma de azahar.

Tu cara es tan brillante

que no consigo verla,

y su fulgor se refleja

sobre la superficie del mar.

Eres la Luna, o la Luna soy yo

y tú eres el Sol que me alumbra

y, cuando mueras,

morirá toda la vida

sobre mi planeta Tierra.

Me he enamorado de algunas almas,

y la siguiente será la tuya,

a la que aúllo por las noches

y no recuerdo de día.

Tu alma es un lucero,

es un pájaro carpintero

que taladra con su pico

las maderas de mi cuerpo.

Tu alma debe ser un pájaro

porque yo siempre tuve alas

y siento que estamos hechos

para volar más allá.

Más allá del horizonte

del mar que vemos.

Más allá del ruido y de las luces

de la ciudad.

Volaremos,

cuando me enamore de tu alma

y tú reconozcas la mía

como reina de tus reinos

y me quieras besar.

Pero mis labios estarán ya ocupados

recorriendo tu cuerpo

y en una danza torpe e improvisada

nos tendremos que encontrar.


(Hay un rincón de mi alma que ríe, 

y es que creo que ha encontrado un resquicio, 

una grieta en una puerta 

por la que manda mensajitos 

y se comunica con tu alma 

desde hace tiempo ya.)

domingo, 20 de agosto de 2023

Te escribo para preguntarte


Te escribo para preguntarte
qué haces tú
cuando no puedes hacerte caso.

Cuando tu mente
no acaba de decir nada coherente,
tu cuerpo tiene peso muerto
y ni siquiera puedes sacudirte
las penas o los pensamientos.

Qué haces tú cuando el mapa
está en un idioma extranjero
y no entiendes los símbolos
que deberían mostrarte el camino.
Cuando tus ojos están resecos y cansados
y parecen no querer ver,
pero los cierras y tampoco puedes dormir.

Cuéntame qué haces cuando
te han echado una mano
y no sabes qué hacer con ella.
Cuando,
estando con personas todo el tiempo,
te sientes sola,
porque eres consciente de que

esta es tu batalla.

Estoy sangrando,
lloro a mares,
y tengo sueños
que no sé descifrar.

Tengo esperanzas
que no sé si me empujan
hacia un precipicio,
o hacia la cima de una montaña.

Hoy te escribo para pedir consejo,
para sacar el llanto de mi corazón.
Te escribo para pedir ayuda,
una ayuda que no sé darme yo.

Hay versos que nunca leeré en voz alta
porque me ahogaría en mis lágrimas
y asustaría al interlocutor.

Hay versos como bisturíes
con los que me opero
y, tras unos días,
me siento mejor.



martes, 11 de julio de 2023

Deshidratada

Cuando tú terminas,
yo empiezo.
Y, en el encuentro breve
de nuestros cuerpos,
los fuegos artificiales
se asemejan a un lucero
que nunca llegará a ser Sol.
En yerba mojada no prende fuego.
Vivo crónicamente deshidratada
soñando con la cascada
que pueda recorrer mi garganta
y haga abrirse esta flor.

martes, 27 de junio de 2023

Una miríada de entrelazamientos

Los acontecimientos se suceden encadenados en una suerte de engarzado cósmico perfecto que aterriza desde mi Alma a la Tierra. Desde la eternidad Divina hasta mi presente más humano. Conectando el Cielo con el suelo en infinitas explosiones energéticas, colisiones atómicas que chisporrotean y sincronizan sus bailes para que este viaje se adorne de sus doradas luces y sus alegres sonidos microscópicos.

En una miríada de entrelazamientos a nivel cuántico surge un solo momento tangible para la persona que habita un cuerpo humano. Aquí y ahora, Yo Soy.

Gracias.

[SOY AMADA

SOY DIOSA

SOY ABUNDANTE

ALEGRE

JUGUETONA

Y RADIANTE

SOY INTELIGENTE

DE CORAZÓN AMABLE]

lunes, 5 de junio de 2023

Si los tiburones fueran hombres - Bertolt Bretch

–¿Si los tiburones fueran hombres –preguntó al señor K. la hija pequeña de su patrona–, se portarían mejor con los pececitos?

–Claro que si –respondió el señor K.–. Si los tiburones fueran hombres, harían construir en el mar cajas enormes para los pececitos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas como materias animales. Se preocuparían de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y adoptarían todo tipo de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lastimase una aleta, en seguida se la vendarían de modo que el pececito no se les muriera prematuramente a los tiburones.

Para que los pececitos no se pusieran tristes habría, de cuando en cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los pececitos alegres tienen mejor sabor que los tristes. También habría escuelas en el interior de las cajas. En esas escuelas se enseñaría a los pececitos a entrar en las fauces de los tiburones. Estos necesitarían tener nociones de geografía para localizar mejor a los grandes tiburones, que andan por ahí holgazaneando. Lo principal seria, naturalmente, la formación moral de los pececitos. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso para un pececito que sacrificarse con alegría; también se les enseñaría a tener fe en los tiburones, y a creerles cuando les dijesen que ellos ya se ocupan de forjarles un hermoso porvenir. Se les daría a entender que ese porvenir que se les auguraba solo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Los pececillos deberían guardarse bien de las bajas pasiones, así como de cualquier inclinación materialista, egoísta o marxista. Si algún pececillo mostrase semejantes tendencias, sus compañeros deberían comunicarlo inmediatamente a los tiburones.

Si los tiburones fueran hombres, se harían naturalmente la guerra entre si para conquistar cajas y pececillos ajenos. Además, cada tiburón obligaría a sus propios pececillos a combatir en esas guerras. Cada tiburón enseñaría a sus pececillos que entre ellos y los pececillos de otros tiburones existe una enorme diferencia. Si bien todos los pececillos son mudos, proclamarían, lo cierto es que callan en idiomas muy distintos y por eso jamás logran entenderse. A cada pececillo que matase en una guerra a un par de pececillos enemigos, de esos que callan en otro idioma, se les concedería una medalla al coraje y se le otorgaría además el título de héroe.

Si los tiburones fueran hombres, tendrían también su arte. Habría hermosos cuadros en los que se representarían los dientes de los tiburones en colores maravillosos, y sus fauces como puros jardines de recreo en los que da gusto retozar. Los teatros del fondo del mar mostrarían a heroicos pececillos entrando entusiasmados en las fauces de los tiburones, y la música sería tan bella que, a sus sones, arrullados por los pensamientos más deliciosos, como en un ensueño, los pececillos se precipitarían en tropel, precedidos por la banda, dentro de esas fauces.

Habría asimismo una religión, si los tiburones fueran hombres. Esa religión enseñaría que la verdadera vida comienza para los pececillos en el estómago de los tiburones. Además, si los tiburones fueran hombres, los pececillos dejarían de ser todos iguales como lo son ahora. Algunos ocuparían ciertos cargos, lo que los colocaría por encima de los demás. A aquellos pececillos que fueran un poco más grandes se les permitiría incluso tragarse a los más pequeños. Los tiburones verían esta práctica con agrado, pues les proporcionaría mayores bocados. Los pececillos más gordos, que serían los que ocupasen ciertos puestos, se encargarían de mantener el orden entre los demás pececillos, y se harían maestros u oficiales, ingenieros especializados en la construcción de cajas, etc. En una palabra: habría por fin en el mar una cultura si los tiburones fueran hombres. 


En Kalendergeschichten (Historias de Almanaque), 1948. Traducción de Joaquín Rábago

viernes, 5 de mayo de 2023

El romance de la amistad

 Las mujeres practicamos el romance de la amistad. Nos mandamos mensajes de buenas noches, y de ánimos. Preguntamos: ¿Cómo estás hoy? o ¿Cómo te ha ido el trabajo? 

Nos arreglamos para vernos, y quedamos en lugares bellos. Quedamos a solas; valoramos la intimidad. "Te recojo del trabajo" o "que duermas bien" son mensajes de amor que nos mandamos.

Conocemos nuestros secretos sin juzgar. Nos besamos y abrazamos. Preparamos con mimo sorpresas, regalos, y cenas de bienvenida. Hacemos collages con fotos y discos de recopilación. Lloramos y reímos, nos señalamos las cualidades y damos los consejos con cariño.

Nos decimos piropos, nos admiramos, nos inspiramos; nos acompañamos. Nos escuchamos con profundidad. Nos llamamos. Nos regalamos artesanías y sanamos juntas. Hacemos arte. 

Nos decimos "gracias", "lo siento", "me siento afortunada de tenerte en mi vida", "te quiero".

lunes, 1 de mayo de 2023

Buena persona

 Estoy sacándole punta
al arte de ser humana.
Mi rango emocional se amplía,
mi número de experiencias crece.
Se multiplican los errores,
se fractalizan los aciertos,
enraízan los aprendizajes,
y me quiero.

Me amo, me cuido.
A veces dudé:
¿Qué es ser buena persona?
Persona, es ser este avatar,
sentir lo que siento,
vivir lo que vivo,
pensar lo que pienso;
escribir lo que escribo.

Soy muy buena siendo yo misma.

Así que, supongo,
que soy buena persona.