Yo sé que te hago feliz,
y no porque tome acción para ello.
Aunque a veces sí te traiga de regalo
unas mandarinas o un dulce
y eso te haga sonreír.
Y aunque te eche cremitas
y te cure las heridas del trabajo
y eso te haga sentirte cuidado.
Yo sé que te hago feliz
porque mi presencia te sana,
porque observas mi existencia
y te entusiasma;
Te hago feliz porque te contagio
en mi celebración de la vida
y en mi infinita curiosidad.
jueves, 22 de mayo de 2025
Te hago feliz
miércoles, 30 de abril de 2025
Amiga I
Amiga, has perdido la cabeza y se encuentra justo a tus pies.
Te veo dando vueltas. Rodeas tu cabeza y temo que te tropieces con ella.
He estado pensando que deberíamos recordar que
Quien quiere estar, se queda.
Quien es claro, comunica.
Quien te respeta, respeta tus límites.
Quien te ama, se esfuerza por comprender.
La transparencia da paz.
La bondad da confianza.
Y lo que te saca de tu esencia, no es para ti.
Te quiero mucho.
sábado, 12 de abril de 2025
Romper con todo
Cuando dejé a mi exnovio yo lloré más que él. Lloré de alivio, lloré de pena y lloré sobre todo por la culpabilidad. Llevaba meses pensándolo pero quería estar completamente segura de mi decisión.
Estaba sola en casa y me dió un ataque de ansiedad; en ese momento supe que en cuanto le viera entrar por la puerta iba a decírselo. Como respuesta me dijo que planeaba ser más atento y cariñoso.
Yo me fui y sentí que había roto un hogar. Dejé atrás muchas cosas que me importaban, pero que estaban atadas a él, a nosotros. Personas, animales, lugares, plantas, costumbres. Pero sabía que algo más me esperaba. La vida guarda grandes sorpresas para aquellas personas que tienen la valentía de dejar atrás lo que sienten que ya no les pertenece.
Estar en una relación rota se siente como llevar ropa que no es de tu talla. Ropa cuyas costuras se clavan en tu piel cada vez que te mueves. No puedes andar, ni sentarte, ni mucho menos bailar con libertad, y es terriblemente incómodo. Pero, aunque tu malestar es evidente, no quieres deshacerte de ella porque tiene valor sentimental, estás acostumbrada y ya no tienes que pensar a la hora de vestirte. Lo que se dice siempre: te vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer.
Y sigues pensando que bajarás de peso, deseas encogerte y ocupar menos espacio para no tener que deshacerte de esa maldita ropa, antes que darte cuenta de que ya no te sirve. Simplemente ha cumplido su propósito en tu vida y necesita ropa nueva, o mejor, quédate en pelotas un rato.
Tememos la libertad tanto como la deseamos. Nos acostumbramos rápidamente a apagar nuestro criterio, ignorar nuestra intuición y seguir costumbres anticuadas. No entiendo este mecanismo psicológico, pero parece ser común a todos los seres humanos. Hay que hacer un ejercicio consciente, como quien ejercita un músculo, para fortalecer la voluntad de elegir libremente.
Puede que no lo parezca, pero suelo ser la persona que más llora en casi todas mis historias.
Cuando dejé mi último trabajo, lloré más que mi jefe. Yo no quería estar allí desde hacía meses, y aún así lloré. Lloré de alivio y lloré de pena, porque siempre me quiebra un poco aceptar que las relaciones no sean sanas. Me duele y me da pena que las cosas no salgan bien. Pero bien es un concepto ambiguo. Las personas, los lugares, las relaciones, los trabajos, todos tienen una configuración propia que puede que encaje contigo, o puede que no. Y puede que encaje un tiempo y que luego no.
Y después de esa pareja tóxica, vendrá otra mejor. Y después de esa amistad fallida, vendrá otra mejor. Y después de ese trabajo horrible, vendrá otro mejor. Puede que haya un paréntesis de silencio, pero en algún momento, si ejercitamos la voluntad de ser nosotras mismas, encontramos las piezas del puzzle del que formamos parte.
Y aunque en mis treinta aún me sienta una niña, y aunque me sienta perdida y el mundo sea confuso, y aunque me duela el pasado y me atormente el futuro, a día de hoy soy consciente de que tengo muchas de las piezas de mi puzzle y me siento inefablemente feliz por ello.
Terrones de azúcar
La certidumbre no existe. La certidumbre es el papá noel de los adultos, los reyes magos. Podemos desgranar nuestras verdades una a una y tras un escrutinio meticuloso nos daremos cuenta de que al final no tenemos ninguna. Sin embargo, nuestra mente busca desesperada verdades y patrones, busca seguridad en un universo incierto.
Creo que los humanos somos bastante lindos, una especie muy mona que pone caras serias y dice frases contundentes. Justificamos nuestros estilos de vida, nuestra forma de tratar a la gente, la comida que comemos, las cosas que odiamos. A veces esta necesidad es tan imperiosa que empezamos a decirle a los demás cómo tienen que vivir sus vidas, como si no tuviéramos suficiente con la nuestra. De verdad, me da ternura la especie humana, siempre tratando de asir esto y aquello como un mapache lavando terrones de azúcar. La diferencia es que la mayoría de personas siguen fingiendo que el terrón continúa en su mano para darse importancia ante los demás.
domingo, 17 de marzo de 2024
Ser mujer
Ser mujer significa dejar morir todo aquello que me dijeron que era. Quitarme la piel para volver a vestirme con las prendas que tejan o que elijan mis manos. Ser mujer es resignificar el cuerpo y la belleza. Conectar con la naturaleza cíclica de la menstruación y aprender que la linealidad no es cosa nuestra. Tratarme con cariño y respetar lo que necesito en cada fase. Ser mujer es romper estereotipos y creer en mis sueños, a pesar de la escasez de modelos de conducta. Ser mujer es redescubrir la historia, y aprender sobre mujeres asombrosas que gritan entre líneas que yo también puedo ser todo aquello que deseo.
miércoles, 31 de enero de 2024
Enero
Me estoy desnudando.
Veo el puñal en tu mano.
Palabras dulces salen de tus labios.
Tengo una duda,
¿para qué vas a usarlo?
Mientras dudo, abro el pecho
y sólo sé que, de momento,
sigo respirando.
martes, 26 de diciembre de 2023
Luna llena
Por favor, no entres descalza;
he colgado mi esperanza
en la persona equivocada
y ahora hay trozos esparcidos
por todo mi universo.
Disculpa que no me levante,
tengo una daga clavada en el pecho
y si intento sacarla
la echo de menos.
Estoy escribiendo una carta
de lunares, que son lágrimas,
donde le pido al Sol que salga ya
y que no se espere a mañana.
Esta luna ilumina demasiado
y me ha dejado ver todo aquello
que he estado ignorando.
Dos ángeles sostienen mis alas cansadas
y me acompañan a la cama
donde espero a que el Sol salga
otro día más.
martes, 19 de diciembre de 2023
De vuelta
Tengo la sensación de no haber estado a salvo en mucho tiempo, a pesar de que a mi barrio no lo visitan bombarderos.
A veces, tengo la sensación de ser la única columna de mi techo. Y se me cansan los brazos de sostener mi propio peso.
Tengo la sensación de que me niego el dolor y así tengo que consolarme un poco menos.
Y si no miro las grietas de mis muros puede ser que contengan estas lágrimas durante más tiempo.
Y si no estiro mi espalda puede que siga sin darme cuenta de que cargo muchos pesos.
Y si no hidrato mis labios puede que no me dé cuenta de que me faltaron besos.
Tengo la sensación de que mis pies han sido amarrados al suelo,
y de que si ya no vuelo es porque por un momento perdí la conciencia de mi destino
Pero confío en mi silencio, respiro y me encuentro adentro, esperando.
Porque tengo la sensación de que a veces me pierdo pero sé que después siempre, siempre vuelvo.