Me cuido;
Estoy aprendiendo a hacerlo.
Cada día me escucho y me entiendo
Un poco mejor, con más cariño.
Invierto en mi persona, me amo.
Donde quiera que esté, estoy conmigo.
Olvido lo que me daña, y sigo.
Me cuido;
Estoy aprendiendo a hacerlo.
Cada día me escucho y me entiendo
Un poco mejor, con más cariño.
Invierto en mi persona, me amo.
Donde quiera que esté, estoy conmigo.
Olvido lo que me daña, y sigo.
Yo soy poeta
Más que poetisa,
Poeterrima.
Yo poeto
¿Tú poetas?
Poemizo lo que siento
Y veo poemas
en problemas.
Comienzo a ser la viva imagen de la muerte andante.
Y qué belleza el otoño que ya es casi invierno.
Siento cómo se aproxima lo oscuro,
el silencio, una luz brillante sobre un fondo negro. El siguiente portal.
Pero antes, no tengas prisa, y déjame descansar.
Que ha sido demasiado dolor de huesos,
y el peso de los pellejos y las lumbares.
Los ojos ya medio secos
y las rodillas vacilantes.
Quiero ser por un tiempo
éter ligero, humo, luz y sombra,
espíritu no nato.
En mi alma descanso.
Aún sigo en la carne pero ya sueño
con respirar un rato
sin este traje de humano.
No nos conformamos.
No nos conformamos
con relaciones superfluas.
Vamos a romperlo todo
hasta que solamente lo real
quede entre nosotros.
Nos duelen las manos
de los cristales rotos,
pero lamernos las heridas
nos hará aún más fuertes.
Fuertes, de corazón sincero,
de brazos abiertos,
de manos suaves,
de ojos honestos.
Fuertes por nuestra decisión de amar
y la vulnerabilidad que conlleva.
Fuertes por enfrentarnos a todo
porque de todo nos levantamos.
Fuertes porque no estamos solos.
Fuertes porque brillamos aún
en mitad de las más profundas
oscuridades.
Seas quien seas,
llevo tus tequieros en mí.
Viven en mí
como pequeños mineros.
Excavan mi corazón
y encuentran el tesoro adentro.
Fui cobarde, y quizá
no supe decir te quiero.
Pero te amo,
hermana y hermano.
Y te agradezco.
Pero, ¿De quién es esta pena?
Si yo soy una niña alegre,
bailarina y cantarina;
con infinita imaginación.
Me recuerdo tantas veces
bailando como una loca,
inventándome canciones...
Y alguien me hizo callar.
Correr por los pasillos
de pura felicidad
sólo para que me riñan
y me manden parar.
Tantas veces reía
o decía la verdad,
y siendo auténtica
molestaba a los demás.
Quizá sea suya esta pena.
De todos aquellos que
sufrían cuando brillaba
y me hicieron apagar.
Con la sonrisa abierta de oreja a oreja
que oculta grietas del pecho al alma,
el sueño difícil, y la risa fácil como reclamo.
La yonki de la aceptación social,
la actriz que sobreactúa tanto
que no deja silencios para que el público
se de cuenta de la calidad real de su discurso.
La que oculta soledad con falsos amigos;
tristeza, con mucho ruido;
carencias, con pobre astucia;
temblores, con bailes
e ignorancia, con nuevas modas.
La que se mofa de todos pero
no es capaz de reírse de sí misma.
La que, cuando por fin logra reírse de sí misma
tiene que meter más gente en el mismo saco,
porque mal de muchos es consuelo de tontos.
La que pasa por delante del espejo o de una cámara
mirándose, pero sin verse, por que sólo
por una milésima de segundo cada día
puede verse y se avergüenza, y se lamenta
de que no existan filtros para el autoestima.
La que grita con sus ojos tristes
que necesita amor propio y aprobación ajena,
mientras su boca y sus manos ríen a carcajadas,
haciendo grandes ruidos y aspavientos,
como si dentro de ella se estuviera librando
la más cruenta de las batallas.
Aunque más que una batalla,
a mí me parece un secuestro.
Su verdadero yo es un rehén
que lucha entre su ansia de libertad
y su complejo de edipo.
Atrapada entre querer ser ella misma
y el miedo a no ser suficiente.
Condenada a perseguir un estereotipo
esculpido a imagen y semejanza
de youtubers y otras modelos de conducta
que no son ni más ni menos,
ni mejores ni peores,
sino diferentes a ella.
Y lo siento mucho, amiga mía,
niña rota, mujer a la que le falta un hervor,
pero tú solo puedes ser tú.
Así que agárrate la falda,
remángate la camisa,
átate el pelo,
apriétate el cinturón,
y ponte al duro trabajo
de ser fiel a la verdad.
Pero recuerda que,
como una vez leí por ahí:
La verdad te hará libre,
pero no sin antes acabar contigo.